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Cámaras

DOMINA EL ENCUADRE COMO UN MAESTRO CON ESTOS TIPS

El arte de encuadrar, es uno de los más complejos al componer creativamente una foto. Por eso es crucial conocer los tipos de encuadres y saber cómo aplicarlos.

Para conocer el mundo de la composición creativa, primero necesitas saber qué es el encuadre fotográfico. Ello implica definir cuáles elementos estarán y cuáles descartarás de tu fotografía, buscando aprovechar al máximo ese fragmento de espacio que captará tu lente.

Este es un proceso que inicia en tu mente y sigue en tu visión como fotógrafo. Parte cuando encuentras algo que según tú merece ser fotografiado y te imaginas cómo quedaría la captura final. Por eso es fundamental conocer todos los tipos de encuadre, para organizar los elementos que serán parte de tu fotografía. Sigue leyendo y practica nuestros consejos con tu Canon Powershot

 

Tipos de encuadre

Los encuadres de fotografía se pueden clasificar de diversas formas, pero solo son 2 los factores más reconocidos para agruparlos: según su relación de aspecto y según su orientación. La primera corresponde al formato o recorte y la segunda, a la posición de tu cámara.

 

1. Encuadres según relación de aspecto

1.1 Formato 3:2:

Actualmente es el más utilizado por los sensores de casi todas las cámaras, de hecho, es el que se emplea cuando disparas en modo automático. Este encuadre nos entrega una imagen mucho más natural, ya que es la visión horizontal más parecida a la del ojo humano.

 

1.2 Formato 4:3:

Era el tipo de encuadre más habitual en las cámaras compactas antiguas, que también se usaba en la TV y en los computadores. Pero con la llegada de las cámaras digitales, este formato no resulta tan cómodo a la hora de disponer los elementos en la escena.

 

1.3 Formato 1:1:

Es un formato de encuadre inusual, porque son pocas las cámaras que lo tienen preconfigurado, pero puedes lograrlo reencuadrando tu fotografía en algún programa para editar. Y si quieres jugar con la composición equilibrada de tus elementos, esta será la alternativa perfecta.

 

1.4 Formato 2:1 Panorámico:

¡Quién no ha tomado una foto panorámica de algún paisaje! Este es uno de los formatos más famosos, porque te permite recorrer lateralmente toda la escena. E independiente de que existan distintas relaciones de aspecto para lograrlo, es muy utilizada debido a su alto equilibrio. Si utilizas una cámara como la PowerShot G7 X Mark II esta técnica te resultará muy fácil gracias a su estabilizador de imagen panorámico.

 

2. Encuadres según orientación de cámara

2.1 Formato horizontal:

Al ser la orientación natural cuando tomas tu cámara, es el más común y de mayor uso. Y aunque el formato de encuadre vertical ha ganado mucha más importancia en estos últimos años, el horizontal ofrece una sensación de armonía, estabilidad y simetría al realizar cualquier instantánea, en especial, cuando capturas paisajes.

 

2.2 Formato vertical:

Gracias a las Redes Sociales y su modo de compartir contenido, el formato de encuadre vertical es sin dudas el preferido para comunicar en digital. Este es perfecto cuando se capturan elementos cuya orientación también es vertical, como el cuerpo humano o un retrato, por eso se utiliza mucho en fotografía publicitaria o de revistas. Con este tipo de encuadre se obtienen tomas estables, transmitiendo un sentimiento de fuerza y firmeza.

 

2.3 Formato inclinado u oblicuo:

Los fotógrafos más puristas no consideran a este como un formato propiamente tal, ya que la foto sigue siendo horizontal o vertical. Y si bien no es el más famoso, te permite experimentar con fotografías que transmitan dinamismo; por ejemplo, deportes extremos. Por ello, si quieres transmitir movimiento, es el encuadre ideal.

Como puedes ver, elegir entre un encuadre y otro puede ser una decisión complicada, pero ahora que conoces todos los formatos y lo que transmiten cada uno, es cosa de experimentar hasta llegar a esa captura que refleje lo que tú quieras. El equilibrio de la fotografía depende solo de ti.

 

Consejos
CONSEJOS PARA TOMAR FOTOS COMO UN FOODIE PROFESIONAL

Realizar fotos de comidas es más que registrar un plato apetitoso. De hecho, la calidad de ellas depende de múltiples factores. Descúbrelos en estos consejos.

 

La cocina despierta los sentidos y una buena fotografía de alimentos se caracteriza por lograr el mismo efecto; abre el apetito, inspira, hace imaginar las texturas, sabores e incluso los aromas. Pero, pese a ser la protagonista, esa deliciosa preparación no es lo único importante en la imagen. Realizar fotos de comidas, visualmente atractivas, también implica atender otros factores.

Por cierto, no existe una fórmula estándar que genere la instantánea perfecta, cada plato es un mundo y lo que funcione para el anterior puede que no lo haga en el siguiente. Sin embargo, estos consejos te ayudarán a realizar un trabajo más cautivante y profesional, independiente del alimento que captes. ¡Toma nota!

 

1. Aplica un concepto

¿Qué vas a transmitir mediante tus fotos de comidas? Lo ideal es que busques un sentido para cada una, algo que le sirva de hilo conductor y la convierta en una poderosa proyección visual. Por ejemplo, pensemos en una receta salada hecha a partir de chocolate bitter, donde el concepto podría ser la versatilidad del cacao en preparaciones saludables y gourmet. Ello será la pauta para configurar un escenario ad hoc que conquiste a primera vista, sin quitar protagonismo al ingrediente principal.

 

2. Optimiza el entorno

Para los foodies con cámara, este factor debe ser tan importante como la preparación culinaria que van a fotografiar. Los detalles y cada elemento en los planos serán decisivos en el resultado, por lo mismo, es fundamental organizar la escena realizando acciones específicas, donde el concepto que hayas establecido será crucial.

Por ejemplo:

  • Limpia el entorno de manchas y salpicaduras que podrían denotar falta de prolijidad.

  • Define si la disposición y cantidad de los alimentos son armónicos.

  • De ser necesario, cambia el plato, bandeja o fuente que contiene a la comida, para mejorar su presentación.

  • Si es apropiado, incluye componentes que aporten en cada contexto (cubiertos, hierbas aromáticas, granos de café, etcétera). Elimina aquellos que generen el efecto contrario.

3. Evita las distracciones

Este punto se encuentra estrechamente ligado al anterior, porque ese sentido de la estética tan valioso en un fotógrafo gastronómico, debe ir acompañado de acciones que focalicen las prioridades. Es decir, para lograr una fotografía de alimentos majestuosa, es indispensable distinguir cuáles son los accesorios que sumarán ventajas a la narrativa, de aquellos que solo ensuciarán el entorno.

Y es que claro, tal vez esas hierbas aromáticas pueden ser una maravilla dentro del encuadre A, para quebrar una composición monocromática y dotarla de mayor personalidad, pero también podrían ser un desacierto dentro del B. Por eso es que se debe buscar una armonía para no caer en exageraciones al momento de decorar, ni tomar una decisión que anule el protagonismo de la comida.

 

4. Encuentra el equilibrio en la iluminación

La luz les da vida a las texturas y los colores. Es la que realza las características de los alimentos y permite dirigir los ojos del espectador hacia un ángulo determinado. Por cierto, el uso de la oscuridad en zonas estratégicas también ayudará a crear énfasis en la iluminación de puntos específicos. De ahí, la necesidad por encontrar un equilibrio.

Ahora, lo ideal para realizar fotos de comidas es recurrir a una fuente de luz natural, pero no siempre es posible cumplir con ello, lo cual no necesariamente implica un perjuicio para la captura. De hecho, es posible encontrar diversos modelos de cámaras fotográficas que también permiten funcionar bajo condiciones de iluminación difíciles y obtener excelentes resultados.

 

5. Define el punto de enfoque

Con ello controlarás la profundidad de campo de tu imagen, aportando una nitidez única al elemento primario sobre el que necesitas posicionar la atención del público.  Tal profundidad dependerá, en parte, de la distancia focal y del grado de apertura de diafragma y entregará a tu trabajo un aspecto más profesional.

 

En definitiva, independiente de que sea una simple ensalada hecha en casa o el plato más gourmet de un restaurant, la clave está en el cómo lograr que esa fotografía de alimentos se convierta en una instantánea única y atractiva, potenciando la presentación culinaria. A veces será necesario incorporar nuevos recursos y otras, bastará con el poder que entrega la iluminación, pero hay algo que no cambiará, la práctica te hará crecer.

Sé creativo, experimenta, observa y repite la captura de tus imágenes hasta obtener un óptimo resultado. Ello te ayudará a destacar como un talentoso fotógrafo gastronómico, aunque aún no hayas alcanzado el nivel de experto.

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